Carpeta de Originales — El Sueño de El Sablón
Un pintor del Norte, practicante de Zen, acostumbraba a meditar, al atardecer, cuando el sol se pone, en la inmensa playa llamada del Sablón.
El Sueño de El Sablón
Un pintor del Norte, practicante de Zen, acostumbraba a meditar, al atardecer, cuando el sol se pone, en la inmensa playa llamada del Sablón.
El Sablón, es un gran arenal, donde La Mar, El Cielo, La Arena y El Monte, conviven y coinciden en estrecha e íntima armonía; donde la vida y el tiempo se ralentizan y se paran.
Un atardecer durante una meditación, mientras la brisa acariciaba al artista, se le hizo de noche; La oscuridad le envolvió, y entró en un sueño; en el, vio el Cuadro de su Vida, La Obra que siempre quiso hacer.
En su sueño, observó el sol, Rojo como el Fuego; Y el Azul de su Mar. El Blanco de la Espuma de las olas, que desprendía una luz casi fosforescente; Y el Negro de la noche.
Le sorprendió el equilibrio, aquel equilibrio denso y sobrio, descansando en un silencio solo roto, levemente, por el murmullo constante del viento.
Miró la arena y la vio cubierta, en toda la extensión, por un Grandísimo Cuadro. Había colores rojos y azules, blancos y negros. Rayas y puntos dorados, separaban delimitando grandes superficies que se perdían en la lejanía del arenal.
Veladuras, tonos contrapuestos, zonas brillantes y mates, universos…
Era su Cuadro, su gran Obra deseada, pensó. Mientras, contemplaba emocionado aquella imagen que tantas veces había visto dentro de su mente y su deseo.
Sintió una explosión de colores en su pecho, al tiempo que los puntos y las líneas se hacían más y más brillantes. Una sensación indescriptible le llenó en su totalidad.
Deseó con todas sus fuerzas compartir aquel momento, aquella paz. Y vio, como en inmediata respuesta a su deseo, que el Cuadro comenzó a fragmentarse en pequeños trozos cuadrados, estos se levantaban del suelo, y volaban con el viento hacia las nubes.
En tus manos, en esta Carpeta, tienes PARTES de la Obra del arenal del Sablón. Son trozos del Equilibrio, de un paisaje Interior Compartido. De las sensaciones y sensibilidades, de percepciones íntimas y sublimes.
Porque los Cuadros también son de quien los ve y los siente.